NOCTURNO (A ROSARIO)

 MANUEL ACUÑA

¡Pues bien Yo necesito decirte que te adoro
decirte que te quiero con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto y al grito en que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión.

Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas las esperanzas mías,
que están mis noches negras, tan negras y sombrías,
que ya no sé ni dónde se alzaba el porvenir.

De noche, cuando pongo mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver,
camino mucho, mucho, y al fin de la jornada
las formas de mi madre se pierden en la nada
y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer.

Comprendo que tus besos jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás,
y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos te quiero mucho más.

A veces oienso en darte mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos y hundirte en mi pasión;
mas si es en vano y el alma no te olvida,
¡Qué quieres tú que yo haga, pedazo de mi vida,
¡Qué quieres tú que yo haga con este corazón!


Comentarios

Entradas más populares de este blog

CINCUENTA AÑOS DE POESÍA LATINOAMERICANA

NOCTURNO